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domingo, 29 de octubre de 2017

XXX MEDIA MARATÓN CIUDAD DE HELLÍN: HONORIO SORIA CIFO



Agradecer: sentir o mostrar gratitud. Dar las gracias.

Así podía titular este post sobre la media maratón de hoy en Hellín. Gracias a ti, Lucía González, compañera y amiga, a mis niños hellineros del CEIP Martínez Parras, a sus familias, a los compañeros del 215, a María José de Madrigueras, a Raquel Cuevas, a Joaqui Martínez, a Vicente Toledo y a toda la gente maravillosa que hoy me han animado a terminar mi “nosecuantas” media maratón. Ya he perdido la cuenta de cuántas llevo, pero creo que rondaré la casi veintena.

Hoy no era el día. De hecho, no era la semana. Comencé con una infección de garganta bastante fuerte. Fui al médico el lunes y me recetó antibióticos y medicamentos antitusivos que me dejaron catatónica la semana. Aún así, el martes logramos correr 18 km por el cordel de Chinchilla a ritmo de 5:48´de media. El miércoles me escapé a clase de body pump para fortalecer las piernucas y que sigan aguantando la tralla maratoniana. Por la noche, fui a mi fisio favorita, Rosario, a que me descargara mis “tocados” jamones. El jueves descanso absoluto por prescripción de Rosario y mía propia porque no podía con mi alma. El viernes tendría que haber hecho 10 km con series y cambios de ritmo, pero estaba tan congestionada que, a duras penas, logré hacer 6 km a 5:28´de media. El sábado, por la mañana, salí a desconectar y disfrutar del sol que hacía. Mi mente estaba perdida en otros derroteros y pensando en otras personas y lugares. Activé mis piernas con 7,5 km a ritmo y pulsaciones muy cómodas. Me duché rápidamente para no coger más frío y me fui a dar una vuelta con una amiga para despejarme.
Por la tarde, la congestión fue a más, ya no sé si será de tipo alérgico o emocional o yo que sé, pero tengo una voz atercipelada de camionero resacoso y mocos por todas partes.
Con el cambio de horario, dormí muy intranquila por miedo a llegar tarde a Hellín y me desperté sobre las 5 AM.  Desayuné tan pronto que a partir del km 17 tuve un hambre atroz. Un gel no me sació, necesitaba mandanga de la buena.

Recogí a Lucía y María José a las 8 y nos fuimos a mi segunda ciudad ya, Hellín. Llegamos tan pronto que pudimos coger camiseta de chica y de tallas pequeñas. Todo un acierto porque ha sido de las mejores camisetas del Circuito de Albacete.
Se suponía que teníamos que correr unos kms previamente, pero ni mi cuerpo ni mi mente me dejaron. Calentamos durante 1,5km aproximadamente por los aledaños del estadio de Santa Ana. La temperatura fue ideal para correr, sobre 20º y nublado. Sin embargo, no las tenía todas conmigo de poder acabar. Estaba vacía, baja de moral, tocada y hundida. Mi mente seguía nublada con mis problemas desde ese fatídico 5 de septiembre. Nunca había experimentado correr y llorar a la vez. Es una experiencia realmente catártica y liberadora. En serio, prefiero las carreras en las que voy con una sonrisa bien grande de oreja a oreja, pero hoy solo sonreí cuando vi a mis chicos del CEIP Martínez Parras.

La primera vuelta íbamos algo más rápido de lo que nos habíamos planteado. Aún así iba cómoda y cuando subimos por la C/ López del Oro camino a San Roque no noté cansancio. Arriba en la iglesia, nos esperaban nuestros alumnos con una pancarta maravillosa que nos dio alas. ¡Muchísimas gracias! Es increíble cuando corres el subidón que dan los ánimos de tu gente querida. Creo que nadie que no haya corrido nunca , sabe lo que experimenta el cerebro y el cuerpo cuando te gritan:
-       ¡Vamos, Ana, dale duro!

Las tres mosqueteros, dos chinguanas y una madriguerense


San Roque y nuestros pequeños dándonos ánimo


Es maravilloso. El cerebro debe de segregar algún tipo de hormona que te hace seguir con brío.
Después, vimos a más niños de 6º curso, súper bonicos. Bajamos por la avenida del colegio Entreculturas y nos topamos de bruces con nuestro Jesús de Yeste. Estaba totalmente mimetizado con el barrio: sus rizos morenos de Camarón, su reloj enorme dorado, su camisa negra abierta hasta casi la cintura y sus gafazas de sol Armani. ¡Todo un dandi gitano!
Volvimos a tener “subiduki” del bueno, a acelerar, pero aún quedaban muchos kilómetros por delante.
Bajamos por el monasterio franciscano y unas callecitas estrechas del Rabal de Hellín. Pasamos por el km 10,5 en 55 minutos. Allí me encontré con otra niña de mi tutoría, preciosa y súper alegre que me chocó las manos y me dio subidón para continuar por los campos.
Sobre el 16, teníamos otra vez la subida al Calvario y me supo un poco regular. Yo solo pensaba en seguir y en mis padres, en lo orgullosos que estarían de verme correr tan alto y tan largo, sobre todo, cuando de adolescente odiaba sudar y cualquier deporte. Lo estaba/estoy consiguiendo, terminar carreras y hacer del deporte y de la vida sana un estilo de vida para mantenerme fuerte y sana mucho, mucho tiempo.
 
Disfrutando como enanas al ver a nuestros alumnos

El mejor cartel de animación de una carrera ever

Paré unos segundos, pero Lucía me esperó. ¡Muchas gracias! Enseguida, me repuse y seguí. Los niños y sus familias seguían allí arriba y fue genial.
Ya llegando al parque sobre el 20, noté un tirón en el isquio izquierdo y mucha, mucha hambre.  Entré en el estadio de Santa Ana y di la vuelta y paré el Garmin en 1 hora, 58 minutos, 10 segundos. Según entraba en meta, se me saltaron las lágrimas. Lo conseguí, una vez más, mis piernas superaban a mi cabeza y, sobre todo, a mi corazón tan roto y hecho añicos.

 
El veredicto final
Por eso, por acompañarme, por animarme, por sonreírme, por abrazarme, por esas palabras de ánimo: GRACIAS y muchas gracias, sobre todo, a la vida que aunque perra y dura, te permite seguir completando sueños.


Por Ana Mora aka @anaojete1


domingo, 22 de octubre de 2017

LA PIEL QUE HABITO

7:00 am vuelve a sonar la alarma de mi iPhone. No me lo puedo creer, otro día más de madrugón para hacer kilómetros. Me levanto tropezándome con montones de almohadas apiladas en el suelo y zapatos desorganizados. Me voy al wc. Me cambio rápidamente y me pongo mi outfit Gofioplus. Estas tiradas me están sirviendo para poner a prueba la ropa del maratón y, hasta ahora, los shorts del equipo me resultan los más cómodos. Preparo un perol de café y desayuno un tazón de muesli con plátano y un zumo con cuatro naranjas. Lo de las naranjas y las tiradas largas ha sido un epic fail. Demasiada fibra y vitamina C, pero como tengo las defensas algo bajas no quiero arriesgarme a caer enferma. Me recreo en el peinado. Últimamente, tengo el pelo tan largo que se me enreda en todas las tiradas largas. Así que estoy probando a recogerlo en un moño alto aderezado con un lazo rojo. Me echo bien de vaselina en los pies y me pongo mis nuevos calcetines de sporcks. Han sido todo un acierto. Además de ser súper monos, llevan protección en los dedetes y en el talón y parece que me duelen menos las uñas con ellos.
Quedamos a las 8:30 en Filípides, Lucía y Carmen Cañizares. Carmen es una máquina de mujer y de runner. Siempre tiene una sonrisa y una palabra de ánimo. Ha hecho maratones de asfalto míticas como Atenas y Berlín y nacionales como Valencia, San Sebastián y Madrid. Sin embargo, donde realmente disfruta es en la montaña. Carmen fue la "locática" que me convenció para hacer mi primera travesía de montaña en Caravaca que tanto sufrí y terminé gracias a ella.
Salimos a ritmo cómodo en dirección a Tinajeros. Carmen nos controlaba el ritmo, puesto que Lucía y yo somos "cabras locas" y cambiamos de ritmo sin darnos cuenta y eso es mal para maratón.
Sobre el km 10, me tomé un gel de 226ers y me sentó genial. Sin rastro de cansancio ni fatiga de los 12 km previos que hice a mediodía el viernes. Sobre el 13,5 decidimos dar la vuelta. Aún sigo sin llegar a ver el poblado ...
La verdad es que no noté nada de cansancio durante los 27 km. Gracias a Carmen nos controlamos todo el tiempo y llegamos al 27 bastante frescas. Además, se nota el "frilor" otoñal que ayuda a correr sin necesidad de tomar tanto líquido.
En definitiva, que cada día con cada entrenamiento, sobre todo, tiradas largas, me sorprendo de mi fortaleza física.
Hace algunos años, me quejaba de mi barrigota poco plana, de mis muslos de jamón de Trévelez, de mis brazos flácidos y, ahora, alucino con lo que están aguantando. A día de hoy, sigo sin dolores ni lesiones, "soy manchega, me recupero pronto". Mis jamones de Trévelez están haciendo cada vez más y mejores entrenamientos. Me siento fuerte y orgullosa de la piel que habito. Sí, ya sé que tengo pecas y lunares, que hay zonas con flacidez y algo de celulitis, pero no me importa porque sé que tengo un cuerpo sano y fuerte. Y, al fin y al cabo, esto va de sentirse así: orgulloso de tener un cuerpo sano que te permite disfrutar de la vida.
Súper Cañizares y Luci

Km 13,5 llegando a Tinajeros

Calcetines SPORCKS todo un descubrimiento

Mi Garmin y sus 27 km


Ana Mora a.k.a @anaojete1

martes, 17 de octubre de 2017

DE RUNNING, DE VIAJAR, DE ÉTICA Y DE REDES SOCIALES…

Vivimos en una sociedad de la tecnología donde las amistades y los ligoteos se tienden a construir más con filtros Juno o Valencia que en bares, parques o cafeterías.
Vivimos atacados y enganchados al baterías externas para que nunca se nos apague el iphone, para estar siempre conectados y online.
Vivimos tan pendientes del móvil que no nos paramos a escuchar al otro, al que tenemos en frente. No llegamos a conocer la esencia de esa persona que tenemos aquí y ahora, de forma tangible.
Esta historieta que voy a contar ahora tiene mucho de novelesca y de serie de televisión. De hecho, me recordó al episodio primero de la tercera temporada de Black Mirror.  Si no la habéis visto, os dejo el link del trailer:


Pues bien, las historias de la vida real comienzan con una red social, instagram. Empecé a postear fotos hace unos años como medio de guardar imágenes, y recuerdos de mi vida. Al cabo del tiempo, los seguidores crecieron, pero no dejan de ser eso, seguidores, voyageurs de la vida ajena. En este muestrario de la vida y de los likes, comienzan las relaciones de filtro Valencia.
Siempre he confiado en el poder sanador de las personas, de la fuerza de un abrazo o de una conversación real mirándose a los ojos. De ahí, que seamos animales gregarios y sociales que nos guste estar rodeados de los otros. Sin embargo, las redes han suplido esta labor, haciéndonos creer que la familia y el círculo virtual son nuestros amigos. Pues no, los amigos te sacan una sonrisa, te sacan a bailar,  te invitan a una cerveza, te escuchan, te hablan cuando estás cansado si tienes que conducir, se interesan por ti, te abrazan,…

Por supuesto, que también tienen cosas buenas y positivas. Te dan la oportunidad de conocer y aprender mucho. Sin embargo, hay que saber quitar la máscara del que está detrás de la pantalla del iphone y no confiar 100% en ese cierto perfil que se crean.

Gracias a Instagram, Strava y Garmin connect, podemos conocer a muchísimos runners que compartan nuestra afición. Con la edad, cada vez nos apetece menos salir de fiesta a darlo todo, pues las resacas nos duran lustros. Y preferimos conocer gente de forma tecnológica. Pero, ojito con los perfiles construidos a golpe de filtro porque “Después de todo, cada cual lleva su máscara…”

LISBON ROCK & ROLL HALF MARATHON



El 7 de junio recibimos un correo de la organización de carreras de Rock&roll con un súper descuento para correr por 20 euros. Los chinguanes empezamos a supervisar calendarios y ciudades para inscribirnos en alguna media maratón internacional. Por fechas y distancia, decidimos inscribirnos en la Media Maratón de Lisboa porque coincidía con el puente del Pilar. No miramos perfiles de la prueba ni nada, solo nos imaginábamos cruzando el arco de meta en la famosa Praça del Comercio. Por diversos motivos, la mayoría de Chinguanes tuvieron que abandonar la idea de correr por la capital portuguesa. Yo pensé aventurarme pues necesitaba un cambio de aires y me vendría bien como preparación a Valencia. Me pedí el lunes de asuntos propios, pues no teníamos puente en Hellín, me saqué un vuelo TAP desde Madrid y reservé en un hostal muy céntrico en la Plaza de los Restauradores.
Llegué el viernes por la noche y como ya había estado en la ciudad me fui a cenar a un restaurante portugués tradicional detrás de la Plaza del Rossio. En el hostel coincidí con María José Martínez del equipo de Madrigueras. María José llegó un día antes y conoció a gente muy majeta. Después, subimos al Barrio Alto a tomarnos unas copichuelas y el ambiente era increíble. Hacía mucho calor y las callejuelas estaban repletas de gente con ganas de charlar. Me encantó la noche lisboeta.
Cena del viernes. A tope de hidratos
 Como estábamos tan catatónicas y, al día siguiente, había que madrugar para coger los dorsales, nos fuimos a dormir pronto al hostel.
A la mañana siguiente, pillamos el metro hasta Parque de las Naciones para ir a la feria del corredor. No me pareció una feria del corredor internacional. Había una cola de casi dos horas para cogerlos. Y apenas había puestos de movidas running. Nos hicimos fotazas de rigor en el fotocol y nos volvimos al centro a comer.


Como tapen, queso fresco y olivas

Fotocol con Arco de Triunfo lisboeta

Vans, calcetines de lazo y vestido vintage para posar con dorsal es bien

OJO con las cuestas



El calor era bastante sofocante y me preocupaba porque este último mes estoy corriendo muy temprano y con relativo frescor manchego-mañanero.
Comimos en un restaurante de comida rápida y yo hice todo lo que un runner antes de una carrera no debe hacer, a decir: hartarse a andar y a subir escaleras y colinas. El tobillo me dolía bastante porque me lo retorcí el jueves pasado en Chinchilla. Volví al hostal a descansar antes de salir a cenar. Me dejé todo el ritual previo preparado y fuimos a cenar a un restaurante portugués de comida tradicional.
Sobre las 12 ya estaba en la cama. Sin embargo, como compartía habitación con más gente, no pegué ojo porque el ruido y los ronquidos son inevitables.
A las 6.30 sonó el despertador, me fui al WC con mi medio litro de agua mañanero. Me arreglé, me eché vaselina y me pinté mi raya azul waterproof del MakeUpForever. Bajé a desayunar y me tomé medio gofre con nutella y un plátano a rodajas. La carrera no comenzaba hasta las 10:30 hora lisbotea y 11:30 española. Aún así, teníamos que coger el metro que tardaba media hora y luego un bus hasta el puente Vasco de Gama. En el puente, nos hicimos las fotos postureo de rigor.
Postureo albaceteño y madriguerense

Jumping high in the sky

 Nos sentamos a esperar el pistoletazo. El ambiente era tremendo con runners de todo el mundo y muchos andaluces y extremeños. Allí nos tomamos otro plátano y fuimos por última vez al WC. A las 10:30 salí con María José, íbamos como cabras gritando por el puente, pero OJO pronto vendría la primera cuesta de subida al puente. Empecé demasiado rápido  para aguantar en Zona 3 que era mi objetivo y después de 11 kilómetros estaba sudando como una cerdita. Pasé muchísimo calor  y sentía que el asfalta me quemaba las piernas. Creo que sobre las 12 hacían 34 grados por el centro de Lisboa. Después de los cinco primeros kilómetros en el puente, bajamos por una zona de avenidas y centros comerciales. Nos dirigimos hacia la zona portuaria. Estuvo muy bien provisto de avituallamientos con agua, bebida isotónica, geles y fruta. Sobre el km 7, María José se tropezó y se cayó. Se levantó como una campeona, anduvo unos minutos y volvió a correr como una loquita. Está chica tiene una cabeza y un cuerpo fortísimos. Te admiro, amiga.
En el 11, tuvimos una subida corta, pero que se pegaba. Hasta el km 17 me aburrí bastante porque no era demasiado bonito. Y a partir del 17 entramos en el centro de Lisboa. Suelo adoquinado del demonio como te odio. Iba pendiente de no torcerme el tobillo, pues se portó bastante bien hasta entonces. Ahí vi a mogollón de españoles con banderas       que nos gritaban y animaban sin cesar. Fue súper emocionante. La subida picaba mucho y en el 19 caminé un poco porque iba muerta en vida. A partir del 19,5 ya vi el final y corrí a menos de 5 minutos el km. Estaba súper contenta y emocionada de cruzar el Arco de Triunfo y pasar por la meta de Lisboa que tanto trabajo físico y mental me estaba costando. Al final, mi reloj marcó 2:01 que me saben a gloria después de un finde un poco intenso de dormir muy poco y darle mil vueltas a la cabeza.
En meta, nos dieron la medalla, mochila y un Calippo. Vimos a un grupo de andaluces con banderas de España y nos hicimos fotos con ellas.
Nos pasamos una hora de postureo del bueno. Eso creo que es lo que más me divierte de las carreras. No daban  cerveza ni panchitos como en las carreras del Circuito, pero disfrutamos como enanas.
Después de acicalarnos y ponernos bien monas, nos fuimos a comer y a tardear por Lisboa.
Son muñones 

Lo sudamos todo

Medallita a la saca

Acabé sin camiseta. Sorry Gofio!
Y yo que odiaba las banderas...

Tardeo lisboeta con María José

Mi María Escoté y yo, felices


Como sugerencias o tips para correr una maratón o media internacional:
-       Reservad hotel con habitación privada aunque sea más cara. El descanso es esencial para rendir en una carrera.
-       Estudiad el perfil y el tiempo de la ciudad elegida.
-       Volad el día después de la carrera porque si se retrasa te quedas en tierra.
-       Informaos de restaurantes y horarios de comidas antes para no quedaros sin cena.

Por Ana Mora aka @anaojete1


viernes, 6 de octubre de 2017

Un buen día

He querido utilizar una canción de Los planetas para titular este post. Y es que hoy ha sido uno de esos días, no de gandulear en la cama hasta las mil, pero sí de aprovecharlo al máximo y con gente fetén.
Hace unos días nos enteramos que la célebre concejala de Educación de Hellín nos había concedido el viernes día seis off por la Feria. A mí me encantan estos días libres que casi nadie tiene porque te permiten hacer cosas que de normal no puedes.
Así que quedamos Lucía González y yo a las 9 de la mañana en la puerta de mi nuevo gym, Altafit, para hacer una tiradita semi larga, doparnos a geles y sales y probarnos a ver. Normalmente, no tomamos geles ni nada y nos da mucho miedo hacernos popoch  o vomitarnos encima.
Anoche estaba catatónica y no me veía capaz ni de arrastrarme durante 10 kilómetros. Me acosté como las abuelas a las 10 y poco y hoy amanecí súper descansada y vital. Desayuné un mega batido de frutas con mi multivitamínico, un zumo de naranja natural y un cafetaco. Todo en su sitio durante los primeros kilómetros. Teníamos que regularnos e ir en zona 3, la zona la mantuve con facilidad, pero la velocidad no era la de crucero que teníamos pensado. Íbamos bastante más rápidas por la ruta a Tinajeros. No sé qué tiene esa vía ciclista que me chifla. Me fascinan las llanuras manchegas llenas de cereal amarillo en contraste con el cielo bien azul. Además, hay bastantes repechos y subibajas que creo que nos vendrán genial para la maratón.
Llegamos al Km 12, paramos a tomarnos un gel y vuelta para Albacete. El gel que tomé era de melón de 226ers y me sentó muy bien. Lucía se tomó uno de Isostar de limón y sus sales mezcladas con agua.
Cada vez me siento más cómoda y las piernas se cansan menos con los kilómetros y es una buena señal, I guess...

Sobre el 18, me clavé otro gel 226ers para ver cómo me sentaba. Y me vino muy bien. La verdad es que me encanta comer cosas mientras corro y si no como me entra debilidad. A Lucía se le revolvió el cuerpo y paramos a que vomitase el gel un poco, pero continuó como una campeona. Se limpió la boca con un poco de agua y a seguir.
Mi cinturón porta bidones del Decathlon está genial aunque sea feo de narices. Yo soy muy de beber también, desde jaggers a gintonics  y, cuando corro, solo agua. Quizás sean demasiado pequeños, veremos en la próxima tirada.

Al final, llegamos al bar de Arturo, El Maganto, el marido de Lucía. Rompimos a sudar como cerdas. Nos encontramos al gran Paco Banegas del CDE Chinguan que hacía mil que no le veíamos. ¡Qué alegría encontrarnos con el maratoniano más experimentado del club!
Nos tomamos un aquarius y un par de botellines de agua y seguimos para acabar los 23 kilómetros marcados.
Llegamos al gym y nos pusimos a estirar, a hacer abdominales y sentadillas con pesas. Lo mejor de todo es ver cómo mi cuerpo escombro responde a los kilómetros. Ahora tengo las piernas cansadas, pero no estoy muerta y matá. Quizás me ayudó muchísimo los entrenos de fuerza que hice con Álex Fernández en el Playfitness los meses pasados. La verdad es que estoy contenta porque a día de hoy no me duele ni me molesta ninguna parte de mi cuerpo, bueno sí, el alma algunas veces, pero de eso  ya me encargo yo de arreglarlo.

Después de ducharnos, nos fuimos de cañas porque es la Jornada de la Tapa de Albacete y, después, a descubrir una tienda de ropa vintage americana al peso, Cherry Bomb. Nos ha fascinado el lugar y el género que tienen. Además de ser prendas únicas y con telas buenísimas, tienen unos precios fantásticos.
En fin, que ha sido un buen día y aún no ha acabado ...


Un buen día-Los planetas




Por Ana Mora (@anaojete1)




domingo, 1 de octubre de 2017

VOLVER A EMPEZAR

Parece que septiembre sea el mes de los propósitos y las buenas intenciones para casi todos los que nos dedicamos a la docencia. Ese mes en el que te planteas tu nuevo curso escolar con cursos de idiomas, deporte, retos y demás objetivos.
Para esta teacher y, runner en sus ratos libres, el mes de los propósitos fue noviembre 2016. En ese mes y medio de baja que pasé con mi radio roto, debido a mi mala cabeza y a mi mala coordinación con la bici de montaña, me planteé muchas cosas. Una de ellas era que quería ser capaz una vez en mi vida, al menos, de terminar una maratón y lo que ello suponía, constancia y perseverancia.
Nunca he sido una persona "fit" ni siquiera deportista. Creo que siempre he preferido quedarme horas estudiando en la biblioteca o haciendo cursos de idiomas antes que hacer cualquier tipo de deporte. Mi morfología endomorfa no es de esas que se mantienen finas y delgadas del aire. Por eso, comencé a correr hace unos 5 o 6 años para adelgazar. La crisis de los treinta, la llamé yo. Sin embargo, correr me enganchó y me demostró la fortaleza de mi cuerpini endomorfo que yo odiaba.
De ahí, lo brutal del reto de terminar una maratón.
 A partir de noviembre de 2016, empecé a ser mucho más constante en los entrenamientos. Llevo desde diciembre haciendo una media de 165 km mensuales con meses de casi 200 km y algunos con algo menos. Estoy corriendo una media de 4/5 días por semana que combino con pesas y ejercicios funcionales en el gimnasio. Bueno, en verano me di un respiro de gym y me dediqué a hacer abdominales en la playa y a subir escaleras de dos en dos sin parar.
El curso pasó con muchísimos retos académicos también. Me matriculé en el Grado de Primaria con mención de PT y en el C2 de inglés en la UNED. Estos estudios me demandaban trabajos semanales. Fue un curso durísimo porque, como sabéis, mi colegio es muy difícil y mi situación familiar, también, me demanda muchas horas. Sin embargo, correr me ayudó a organizarme las semanas como podía. A veces, comía en el recreo, llegaba a las 15 horas a Albacete, me cambiaba y salía a correr para poder aprovechar la tarde. Fue un curso de locos que saqué con notas brillantes. ¡Big kudos for me!
Las carreras iban saliendo, los entrenamientos también. Llegó el 30 de junio y mientras nos aburríamos soberanamente en un claustro escolar, mi compañera de trabajo y fatigas Lucía González y yo nos inscribimos en la Maratón de Valencia. A decir verdad, lo hicimos sin pensar y luego cada vez que salía a correr, me cagaba al pensarlo.
Descansé 10 días en julio mientras estuve en Cuba. Bueno, a decir verdad, fui al gym del resort de Varadero un par de veces a quemar los mojitos. En agosto, mi tranquilidad emocional y laboral me permitieron correr y empezar con el entrenamiento específico para Valencia. Algunos días el calor y la humedad se hicieron insoportables. Salía siempre con bidones de agua y alguna barrita de Gofio Plus. Me recorrí la carretera del Faro de Santa Pola de forma incansable y cuando sentía que me derretía, me bañaba en bolas en el Carabassí y vuelta para casa. La verdad es que no lo sentí como entrenamientos porque fueron momentos de felicidad runner o "mindful run" como lo titulamos mi amiga Fati Simón y yo.
Llegó septiembre y la motivación iba en aumento hasta que el día 5 una "amiga" me soltó una bofetada emocional y mi mundo cambió "upside-down". En ese momento, fui consciente de la importancia de la tranquilidad emocional para preparar una prueba de estas características. Me pasé casi una semana sin sumar kilómetros sin calzarme las zapas. Estaba como rota y llena de pena y dolor. Ahí pensé en dejarlo. No estaba centrada. Había otras cosas más importantes que me llenaban la cabeza con tonterías y dolor. Los días fueron pasando y me rodeé de muy buenas personas que me alumbraron con su luz el camino y me hicieron confiar en mi fuerza una vez más.
Volví a correr, a hacer tiradas largas, a participar en carreras.  Y los resultados y tiempos fueron saliendo. Cada vez me siento más cómodo. Me encanta las tiradas largas con amigas controlando pulsaciones, descubrir rutas de correr nuevas, disfrutar de cada zancada. Con lo que aún no disfruto es con las series, las sigo odiando, me pesa el ojete.  Mención especial a Eli Lozano y a Lucía por esas tiradas largas con la Ojete.

Durante este mes, he salido en la revista Women´s Health España en la campaña de #EnformaMiforma que me hizo mucha gracia. La imagen fue tomada por Raúl Ortiz en la carrera del Amanecer de Santa Pola de este año. Es un fotón y, luego, yo puse unas palabras relativas al hashtag de la campaña.
http://www.womenshealth.es/salud/articulo/enformamiforma

También, he corrido en Pozo Cañada, en Chinchilla y en Socovos. Las carreras de montañas me están gustando mucho aunque a veces quiera hacer la croqueta en alguna cuesta.

Carrera popular de Chinchilla 2017
Con la próxima maratoniana Lucía y el maratoniano Pachi


Y hoy a día 1 de octubre puedo decir que vuelvo a estar súper motivada y centrada en conseguir mi objetivo de cruzar el arco de meta de Valencia. Aún me queda un mes duro de tiradas largas e infinitas, pero espero que mi cabecita y corazoncito loco me permitan seguir trabajando en ello.

Este mes vienen grandes carreras también, la media maratón de Lisboa rock&roll, la media de Hellín y alguna más para completar las del circuito.



Por Ana Mora (@anaojete1)